domingo, 5 de mayo de 2013

Ojos tristes de mi amado. ¡Ojos, ojos tan tristes! Que mirada tan tierna Llena de suplicas... A causa de mis sueños De ese deseo de escalar triunfos, De mis inquietudes…. Vi en tu mirada: ¡Ojos, ojos tan tristes tus ojos! Lloraban inquietamente Eran ríos que corrían en tus blancas mejillas ¡y esos ojos!, tan profundos, Me veían y suplicaban que me quedara A su lado. Tu pecho era un volcán En erupción, convulsionando dolor. Me detuve, para despedirme Sin poder arrancar de mi boca una palabra que te alentara. Me veías, y caminaste para seguirme… Contuve mi salida, sentí como tu corazón Reprimía esa agonía de verme partir. Le dije al ángel de dos primaveras, No llores, volveré pronto…abrace su cuerpo Mi amado, dulce amado, me vio con esos ojos tristes Trago sus lágrimas y me dijo con vos tierna: ¡Mami, no llolale!....adiós mami mi alma agobiada, rutinaria, se desplomo. Luz verde.

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